
Cuando el algoritmo responde antes de que hablemos: ¿qué ocurre con el deseo?
Vivimos inmersos en una cultura donde la inmediatez se ha convertido en norma: mensajes instantáneos, notificaciones que interrumpen y sistemas que “completan” lo que íbamos a decir antes incluso de terminar la frase. Esa velocidad no solo cambia hábitos; también cambia la manera en la que pedimos, esperamos y toleramos lo incierto.

