¿Por qué hablar con un psicólogo si puedo hacerlo con mis amigos?

Pues exactamente porque un psicólogo de adolescentes no es un amigo, ni tampoco un familiar, pero justamente por eso es alguien que puede escucharte de otra manera. Hablar con un psicólogo de adolescentes puede ayudarte a que te sientas mejor contigo mism@ y a encontrar soluciones a tus problemas. Sabemos que la adolescencia es una etapa difícil porque se producen muchos cambios en poco tiempo y eso puede hacer que te sientas más triste y angustiad@ de lo habitual. Los amigos pueden ser un apoyo muy importante en los momentos difíciles y hablar con ellos de tus problemas seguramente puede hacer que te sientas mejor. No obstante, hablar con un psicólogo de adolescentes es diferente, porque no sirve únicamente para aliviar la tristeza de manera puntual, sino que el objetivo es identificar el origen del problema y encontrar soluciones reales para que no se repita. Además, hablar de tus problemas con un psicólogo de adolescentes suele ser más fácil que hacerlo con amigos o familiares. Si lo piensas bien, se trata de algo lógico, ya que el psicólogo de adolescentes es un profesional “externo”, que mantendrá en secreto lo que le digas y no te juzgará nunca por ello.

¿Cómo puedo conseguir que mi hijo acepte ir al psicólogo?

Ésta es la pregunta que se hacen muchos padres cuando sus hijos se niegan a ir al psicólogo de adolescentes. Lo primero que podemos decir es que ir a un psicólogo  de adolescentes es una decisión personal que le corresponde tomar a cada uno. Los psicólogos de adolescentes no tienen la capacidad (¡ni la voluntad!) de ayudar a quien no se quiere dejar ayudar. Los jóvenes, como los adultos, necesitan encontrar su momento subjetivo para dar ese paso y querer precipitarlo, a veces, puede provocar el efecto contrario. La demanda de consultar con un psicólogo de adolescentes, como en cualquier momento de la vida, no sólo en la adolescencia, ha de venir por parte de uno, no valen las presiones ni coacciones. Es tarea muchas veces de los psicólogos, causar esta demanda pero también los padres pueden colaborar en esto sin forzar a los chicos a venir. Una demanda de tratamiento nuca se produce por otra demanda (en este caso la de los padres), sino por una oferta. Los padres deben mantener una oferta ante sus hijos, permitiendo que sean ellos quienes tomen una posición al respecto aspecto. Somos conscientes que hay situaciones que no pueden esperar, casos graves que conllevan decisiones de urgencia. Con independencia del tipo de caso, es importante aclarar que los padres pueden consultar previamente con un psicólogo de adolescentes para recibir orientación y saber cómo posicionarse ante la situación de sus hijos.

¿Ir al psicólogo de adolescentes significa tener algún trastorno o enfermedad?

No, claro que no. Consultar con un psicólogo de adolescentes es algo muy habitual en la actualidad y no mantiene relación directa con el hecho de tener ningún trastorno. Antiguamente existía un cierto estigma social asociado al hecho de ir al psicólogo, seguramente basado en el desconocimiento de lo que supone ir al psicólogo. Afortunadamente las cosas han cambiado y en la actualidad ir al psicólogo  de adolescentes es una práctica que se ha normalizado mucho. Es frecuente ver a psicólogos en medios de comunicación opinando sobre temas de actualidad, famosos que reconocen abiertamente ir al psicólogo para tratar sus problemas, etc. Es cierto que hay jóvenes que van al psicólogo de adolescentes porque han sido diagnosticados previamente de TDAH, TEA, anorexia, adicción… y quieren hacer un tratamiento psicológico específico. No obstante, también hay otros jóvenes que se dirigen al psicólogo de adolescentes para hablar de sus problemas o dificultades, de aquello que les hace estar tristes o ansiosos. A veces se trata de problemas relacionados con los estudios, los amigos, la pareja… otras veces son problemas relacionados con inseguridades, miedos, autoestima…

¿Es importante que el psicólogo sea especialista en adolescentes?

Desde el punto de vista formativo y curricular, existe la posibilidad de elegir a un psicólogo especializado en atención infanto-juvenil. La formación y la experiencia es importante, aunque lo verdaderamente importante es que el joven pueda confiar en su psicólogo para hablar de las cosas que le preocupan. Establecer un vínculo de confianza es fundamental para la terapia con jóvenes. Los adolescentes tienen una gran sensibilidad para captar la autenticidad en el otro. Si se sienten tratados como uno más o si se dirigen hacia ellos con frases típicas, difícilmente se creará el vínculo terapéutico necesario para que el tratamiento funcione. Los mejores psicólogos de adolescentes conocen bien la importancia de individualizar el tratamiento en función de la situación de cada adolescente. Saben que la adolescencia precisamente se caracteriza por ser una etapa de separación, en la que la identidad juega un papel muy importante, por eso los jóvenes tienen fuertes anhelos de ser reconocidos como sujetos con un deseo propio. Tener en cuenta estas premisas y la capacidad de establecer un vínculo de confianza con los jóvenes, son las capacidades más importantes para un psicólogo de adolescentes.

¿Los padres forman parte de la terapia?

Es una pregunta importante que no tiene una respuesta a modo general. El papel de los padres a lo largo de la terapia de un hijo dependerá de cada caso en particular. Lo más habitual es que sean los padres quienes contacten, en primer lugar, con el psicólogo de adolescentes para pedir cita. Los psicólogos infantiles suelen hacer la primera entrevista con los padres, porque eso les permite tener información importante antes de valorar al niño. Con los adolescentes, en cambio, es muy importante que quede claro desde el principio que ellos tienen derecho a tener un espacio confidencial para poder hablar libremente de aquello que les preocupa. No obstante, es posible llegar a acuerdos con el adolescente para que dé su consentimiento para que los padres puedan hablar, en algún momento, con el psicólogo de adolescentes. Sabemos que los padres pueden verse desbordados por situaciones que tienen que ver con sus hijos adolescentes y ante las cuales no siempre es fácil saber cómo posicionarse. En estos casos, existe la posibilidad de que sean los padres quienes lleven a cabo la consulta con un psicólogo de adolescentes, el cual puede ayudarles a encontrar respuestas y también a manejar la propia angustia.

¿Es necesario estar muy motivado para que la terapia funcione?

En primer lugar sería conveniente que el adolescente tenga la consciencia suficiente para reconocer que hay algo en su vida que no acaba de ir bien. Además de dicha conciencia sería importante que el joven mantuviera la voluntad de cambiar la situación y que creyera que un psicólogo de adolescentes puede ayudarle a encontrar una solución. Evidentemente no todos los adolescentes que consultan con un psicólogo de adolescentes llegan en una posición tan favorable para la terapia. Algunos jóvenes llegan a la primera visita traídos por sus padres y se muestran ambivalentes (e incluso desconfiados) en cuanto a la terapia. En estos casos, se les puede invitar a probar algunas sesiones y ver cómo se sienten, haciéndoles saber que serán ellos, finalmente, quienes decidan si seguir o no. Cada persona necesita su tiempo para darse cuenta de las cosas, un tiempo que no se puede precipitar desde el exterior por parte de los padres o del psicólogo especialista en adolescentes. Se trata de un tiempo subjetivo, (y no cronológico!), que mantiene relación con ciertos mecanismos de defensa que juegan una función importante.